Reflexionar sobre el modo en que consumimos puede ser útil para no olvidarnos de las cosas importantes de la vida. El economista Serge Latouche plantea que vivir deseando cosas que no tenemos ni necesitamos nos lleva a la infelicidad, que deberíamos consumir menos y mejor, trabajar menos y todos. (Ver artículo)
Para seguir pensando...
“La Austeridad que proponemos, no significa miseria, sino que implica vivir normalmente, sin atentar contra la naturaleza, teniendo cosas pero no que las cosas lo tengan a uno.” Niños colombianos del Grupo Ambiental Puragua.
“El hombre puede encontrar la felicidad sólo si sabe limitar sus necesidades” Máxima Zen.
El año pasado volví a vivir sola después de una separación traumática. Como suele suceder, fueron varias etapas que atravesar, varios momentos en la adaptación, hasta sentirme estable y segura nuevamente. Y como parte de mi tarea de hacerme 'sana sana' me propuse concentrarme en disfrutar de las pequeñas cosas, día por día, para ir recuperando la alegría.
Ya para la primavera había encontrado lo que más disfrutaba de mi vida, y estaba decidida a vivirlo seguido e intensamente. Una de esas cosas era salir con una amiga y sentarnos al aire libre en las noches cálidas a charlar largamente. Entre risas, reforzábamos nuestra sensación de bienestar diciéndolo: -¿¡Qué bien que estamos nosotras, no?! Brindábamos por cada cosita buena que nos pasaba, o porque nos queríamos, o por las decisiones libres que tomábamos. Nos decíamos que éramos lindas y que era tan bueno ser amigas. Y volvíamos a casa hinchadas de alegría.
Ahora, cuando me encuentro con la idea de que el consumo no es exactamente lo que nos hace felices, me resuena esa experiencia. Lo que hacíamos era disfrutar mucho de cosas insólitas, como escucharnos y pensar. Aprender, sacar conclusiones válidas para nuestras vidas, tratar de evitarnos sufrimientos innecesarios. Querernos, acompañarnos y celebrar como un milagro la Vida que en nosotras hacía fuerza por seguir viviendo, cada vez mejor.
Las cosas que más nos importan no tienen publicidad, porque no se venden. Y por más que suena a frase hecha, es curioso pensar que nadie se enriquece con nuestra felicidad (¿no será hora de cuestionar ese concepto de enriquecerse?).
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Dran |
Si ustedes ahora piensan cuáles fueron sus momentos más felices, apuesto a que no será el día que se compraron un par de zapatos. Muchas mujeres salimos de compras cuando nos sentimos mal. Aunque sea algo pequeño, para mejorarnos el ánimo. Sin embargo eso no nos impide saber qué es lo que realmente nos da felicidad. Sabemos que el bienestar de una compra es algo efímero y que al primer desencuentro se nos puede ir "el efecto".
Y cuando nos damos cuenta, lo que más impacta en nuestra vida es la preocupación por las deudas, el estrés por un trabajo que no nos llena, la frustración de no tener tanto y de las historias que demoran en sucedernos: las visitas que suspendemos, el amor que se nos cuela por las rendijas de las tareas y las obligaciones que nos dejan demasiado cansados e irritables para la risa y los besos por la noche.
Dejamos a cuenta el disfrute de la vida, el placer, la alegría.
Sin embargo, resulta que cuando nos proponemos vivir con mucha intensidad aquello que nos gusta, notamos después, en el balance, que pocas necesidades nos surgen mientras estamos disfrutando de la vida. Lo importante nos parece posible y accesible al punto de ser gratuito, de regalarse como nos regalamos los abrazos.
Y es tan sencillo y tan cierto, que si fuésemos más felices y consumiésemos menos, el planeta respiraría mejor de lo que lo hace y nosotros podríamos descansar en su pureza en vez de sufrir su contaminación. Podríamos inundarnos los ojos de belleza y desde la belleza mirarnos entre nosotros para querernos.
Escribamos listas de cosas que nos hacen más feliz la vida diaria, y no dejemos que pasen los días sin disfrutar de alguna de ellas. Yo, por ejemplo, voy a proponerle cenar juntas a mi amiga, porque tengo muchas cosas que contarle. Y agrego a la lista dedicarme largo rato a dibujar, sumergirme en una lectura y aprender a tocar las canciones que me gustaría cantar.
Que la alegría en sus vidas sea de tela de algodón, como las toallitas, que dure años y años, y que lo que importe no sea cosa de comprar, usar y tirar.
Noe - Flor de Luna
Me gusta, a veces como decis los momentos magicos se nos escapan confusos, temibles, prematuramente y devolverlos a la magia nos implica un esfuerzo casi siempre forzado, insensato y nos duele porq el instante se nos escapa sin piedad. A vivir siempre inquieta para adelante, soñando sin ilusiones sostenidas, deseando humildemente la vida!!
ResponderEliminar"..Deseando humildemente la vida" ¡¡Qué hermoso!! <3 Oh, sí, hagamos eso!
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